Whitesnake en el Hammersmith Apollo, Londres, 20-06-2011.

Hoy tocaban David Coverdale y sus camaradas en el teatro Apollo de Londres y, evidentemente, no me podía perder esta cita.

Los teloneros fueron The Union, un grupo que, al parecer, cuenta con varios integrantes de Thunde en sus filas y hacen un hard rock clásico muy oportuno para una ocasión como esta. Tal vez no sean un grupo brillante, pero sí que muy solventes y perfectos para telonear a un clásico como Whitesnake. Gran trabajo en las guitarras y un batería con mucha pegada, es lo más destacable de The Union.

A las 9 O’Clock se apagan las luces y, mientras suena el clásico de los Who “My Generation”, la banda ocupa su lugar en el escenario. Comienzan el show tocando un tema del penúltimo disco en estudio de la serpiente blanca: “The Best Years”. Aunque es cierto que los temas nuevos comen minutaje para los clásicos, en este caso creo que es de agradecer que no sólo den cancha al trabajo que están presentando, y que mantengan en el set al menos una canción de su disco anterior. “Good to be Bad” era un muy buen disco y es una sorpresa agradable que tras la gira correspondiente no se hayan olvidado por completo de aquellas canciones.

Pero David Coverdale sabe perfectamente cuales son sus ases y en seguida nos ofrece uno de los grandes: “Gimme All Your Love”. La tercera es una sorpresa agradabilísima, otro temazo de esos con los que Coverdale podía tocarte la fibra como nadie más era capaz, “Love is no Stranger”; y sin tiempo ni para respirar, la balada por antonomasia “Is This Love” cierra el primer set de clásicos. He de decir que como todo el mundo sabe, la voz de Coverdale ya no está al nivel que tenía hace 20 años, lo que es completamente normal, está un poco más “cascada” y se nota especialmente en los agudos, pero el que tuvo retuvo, y aún es capaz de cantar todas estas canciones magistralmente y sigue siendo uno de los frontman definitivos. Le queda voz para él y cuatro más y se mete a la audiencia en el bolsillo con sus clásicas posturas y juegos con el micro, y con sus comentarios jocosos entre canciones.

“Algunos de vosotros lo sabreis, otros puede que no, pero tenemos un nuevo disco” y durante los siguientes minutos atacan varias canciones del mismo (disco llamado “Forevermore”, para quien no lo sepa). La primera en caer es “Steal Your Heart Away”. A continuación, David nos dice que ha compartido con nosotros un largo viaje de más de treinta años (y que ojalá que sean otros veinte más) y que, mientras estaban haciendo este nuevo disco, muchas de las letras que le fueron saliendo eran de amor, por nosotros, por haber compartido este viaje con él. Y con esas bonitas palabras y Doug Aldrich a la acústica, dio paso al tema título del nuevo disco “Forevermore”. Aquí debo decir que es un canción realmente buena, con su toque épico, mezclando lo acústico con lo eléctrico, en la onda de cosas como “Sailing Ships” de aquel ya lejano “Slip of the Tongue”.

Antes de presentar la siguiente, David le dedica unas palabras a algunas señoritas en los balcones del público, habla de las chicas de sus audiencias y así da paso a “Love Will Set You Free”.

En este punto llega el momento de los guitarristas, Doug Aldrich y Reb Beach. Sin el resto de la banda, se alternan el lugar en el escenario para ir intercalando un solo tras otro (primero Doug, luego Reb, luego Doug, luego otra vez Reb…) para acabar finalmente con un duelo de blues. Con el resto de la banda de vuelta, Coverdale anuncia que Doug Aldrich va a tocar “el instrumento del diablo, la Slide Guitar” y así, al ritmo de la slide comienza la última de las canciones del “Forevermore” que tocan esta noche “My Evil Ways”. Durante este tema, como era de prever tras escuchar la intro de batería de la versión de estudio, cae el solo de batería de rigor. Es cierto que se hace un poco largo, sobre todo teniendo en cuenta los larguísimos solos de guitarra que nos acaban de ofrecer pocos minutos antes, pero también es cierto que el nuevo batería hace un grandísimo trabajo durante el mismo en el que no escatima ningún recurso a su alcance: desde todo tipo de juegos y malabarismos con las baquetas, hasta el clásico número de tocar con las manos, sin faltar la lata de cerveza para rematar. Además de que le pega como un animal, duro, rápido, con gran variedad de ritmos… un muy buen solo desde todos los aspectos, pero que como todos los solos, tanto de guitarra (exceptuemos “Eruption”) como de batería (“Exceptuemos el de “100.000 years”) no dejan de interrumpir el desarrollo del show de una forma más dinámica, especialmente cuando van tan seguidos.

Tras el solo, finalizan “My Evil Ways” y retomamos los clásicos para rematar la faena.

Reb y Doug cambian a las guitarras acústicas y les imitan el bajista y el batería, que abandonan así sus instrumentos habituales para unirse al set acústico y acompañar a David, que invita a cantar “Farethewell” con ellos a quien se la sepa, mientras un roadie semiescondido tras la batería marca el ritmo con una pandereta y anima a la audiencia a dar palmas. A continuación, ya cada cual con su instrumento habitual, la absolutamente mágica “Ain’t no Love in the Heart of the City”. Escuchas a Coverdale aullar “Here’s a Song For Ya” y antes de escuchar ningún acorde ya sabes lo que toca: “Fool for your Loving”, en su versión a lo “Slip of the Tongue”.

Y antes de acabar un momento emotivo, el teclista de la banda comienza a tocar algo muy familiar, pero Coverdale le para. Nos cuenta que para él tocar en el Apollo siempre fue un sueño, y que sigue siéndolo, y quiere anunciarnos que esta noche está entre nosotros “un hermano” que ha compartido mucho con él, con el que compartió el sueño de tocar en el Apollo,  y que se va a unir para tocar el siguiente tema: Bernie Marsden. La ovación cuando aparece el bueno de Bernie es de lujo. Y con el entrañable Bernie en escena, ahora sí, aquí vamos, “Here I Go Again”. Se despiden en medio de una gran ovación, especialmente dirigida a Bernie, y dejan el escenario vació apenas unas decenas de segundos.

El bis no se hace esperar, y David mira hacia el lateral del escenario y le hace gestos a Bernie para que vuelva y acabe el show con el resto de la banda. Y así interpretan una de las mejores canciones de la historia del Hard-Rock, el Heavy-Metal, el Blues-Rock o como quieran llamarlo, “Still of the Night”. Con Reb Beach, Doug Aldrich y Bernie Marsden repartiéndose los solos y licks a lo largo del tema y con una grand finale, en el que Bernie ocupa el frente del escenario y hace un pequeño solo, amaga con irse de allí tímidamente y David se acerca y le anima a que siga con su solo, mientras la gente le aplaude extasiada y con tremendo cariño.

Cuando finalizan el tema, Coverdale pide que le dejen solo, recibe el impacto directo del único cañón de luz que permanece encendido, y así, “a capella” completamente sólo, cierra el concierto como un buen “Soldier of Fortune”.

Regresan todos al escenario para despedir a la audiencia abrazados, y finalmente se quedan David y Bernie al frente, recibiendo la mayor de las ovaciones de una magnífica noche de rock and roll.

“Be safe, be happy, and don’t let anybody make you afraid”.

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