Ozzy Osbourne en el Hammersmith Apollo, Londres, 21 de Junio de 2011
Para esta noche había anunciado un concierto de Ozzy en el Hammersmith Apollo (nuevamente). Los anuncios del show decían algo así: “Ozzy ayuda a Kerrang! a celebrar su 30 aniversario. La revista Kerrang! está de treinta aniversario este año y, para celebrarlo con estilo, ha anunciado que el “Príncipe de las tinieblas” en persona, Ozzy Osbourne, será galardonado con el premio “Leyenda Kerrang!” en los Kerrang Awards de este año.”
Por eso pensé que igual habría alguna entrega del premio en cuestión, o que tal vez saliese algún trabajador de Kerrang! a presentar a Ozzy antes del Show. Nada de eso, tan sólo un concierto normal. Si es que alguna vez pudo decirse que un concierto de Ozzy fuese “normal”.
Los teloneros fueron una joven banda llamada Revoker. Tocan un metal moderno, incluso con algún deje stoner, diría yo, y me sorprendieron gratamente. Muy enérgicos y potentes, adecuados para que el personal entrase en calor.
Tras la media hora de espera de rigor, amenizada con clásicos de AC/DC, mientras los roadies acababan de ponerlo todo a punto en escena (con manguerazo de espuma que llegó justo hasta la gente que tenía justo delante, para probar que, efectivamente la manguera de espuma funcionaba), a las 8:30 daba comienzo el Show.
Sale Ozzy en medio de una ovación, “I Can’t Fucking Hear You!”, anima a que gritemos más y más, y empieza fuerte, con un puñado de clásicos de sus comienzos en solitario: “I Don’t Know”, “Suicide Solution”, “Mr. Crowley” y “Goodbye to Romance”. Un comienzo apabullante, la carrera de Ozzy está plagada de clásicos absolutos, y ese disco de debut es una absoluta maravilla, el concierto no podría tener un incio mejor. Ozzy, a pesar de sus evidentes problemas de movilidad, no para de animarnos a dar palmas (y yo juraría que él siempre va desacompasado
), a gritar más y más “I Can’t Fucking hear You!”, a volvernos locos y a mover los brazos a un lado y otro durante los temas lentos. Pese a sus limitaciones, sabe cómo mantener a una audiencia metida en un concierto y rebosante de felicidad rockeril.
Sigue con el primer clásico de Black Sabbath que rescata para la ocasión: “War Pigs”, en la que nos hace corear aquello de “Whooo, uo, o-o-o, wooo-o-o-o whooo-o-o-o”… bueno, ya sabeis cómo va eso XD. Incluso nos deleita con su famoso “salto de la rana”, no es que esté precisamente ágil, pero tampoco es que lo haya sido nunca, así que tampoco hay tanta diferencia entre la ejecución de esta noche y las que hacía hace más de 30 años.
A continuación rescata dos de los clásicos que grabó con Jake E. Lee, “Bark at the Moon”, del disco con igual nombre, y “Shot in the Dark” del segundo disco con Jake, “The Ultimate Sin”, con la balada del “No More Tears” “Road to Nowhere” intercalada entre ambas, para finalizar este segmento del show.
Llega la hora de los solos. El nuevo guitarrista, Gus G, es un músico excelente, como todos los que han pasado por el grupo de Ozzy, tal vez algo falto del carisma de alguien como Zakk Wylde, pero un excelente guitarrista de todas formas, y hace buena demostración de ello con un solo técnico, veloz y elegante, que da paso al segundo tema de Black Sabbath de la noche, “Rat Salad”, que a su vez da paso al solo de batería de Tommy Cufletos. Un solo entretenido, que fluye naturalmente desde la canción hasta regresar a ella, y con la duración justa para mantener a la gente interesada.
Regresa Ozzy a escena repartiendo agua a las primeras filas (lo que será una constante hasta el final del show, bien sea a maguerazos, a cubazos -incluso después de meter su cabeza dentro-, o a botellazos), aunque finalmente el que acaba más empapado es el propio Príncipe de la Tinieblas, que tal vez quiera también quitarle el título a Neptuno y convertirse en rey de las aguas. Pero ni tinieblas, ni aguas, Ozzy nos confiesa que lo que es en realidad, es un hombre de hierro, “Iron Man”, otro clásico Sabbathiano, es la siguiente del setlist.
El penúltimo tema de Black Sabbath de la velada sería “Fairies Wear Boots”, con su atmósfera densa y todo su groove.
Tras presentar a su banda, y recordando a muchos de los excelentes guitarristas con los que ha tocado: “Toni Iommi, Randy Rhoads, Jack E. Lee y Zakk Wylde” antes de presentarnos al siguiente de la lista: Gus G.
Y nos pide que gritemos a todo pulmón, y nos confiesa que no pretende cambiar el mundo, ni tampoco que lo cambien a él. “I don’t Wanna Change the World”, tras la cual lo que nos pide es que nos volvamos completamente locos, salvajes y locos, y que le acompañemos en su loco viaje en el “Crazy Train”. Después de que no sonase en aquel Monsters of Rock de Zaragoza, me pude quitar la espina de ver a Ozzy cantando uno de sus mayores clásicos.
El concierto está tocando a su fin, la banda desaparece del escenario, y mientras gritamos “Ozzy, Ozzy” y luego “One More Song, One More Song” (versión británica del “Otra, otra”), aparece Ozzy al lado de los monitores, semiescondido y agachado, con la mano tras la oreja para comprobar si queremos más o no. Pero parece que no le queda muy claro, intenta adivinar nuestros deseos pero no es capaz, “I Can’t Fucking Hear You!”.
Así que tenemos que dejarnos los pulmones para que nuestros deseos le lleguen a las orejas. Por fin le queda claro y nos dedica “Mama I’m Coming Home” y para finalizar, una de las canciones más famosas de todos los tiempos, un tema de esos que por sí solos definen un estilo musical, una era, una forma de ver la vida, un estado mental: “Paranoid”.
Y la estupenda velada llega a su fin. El bueno de Ozzy le cuesta caminar, pero lo que no parece costarle nada es dar un concierto de rock and roll de alto voltaje. Su voz está como siempre, tiene una banda muy profesional, todos excelentes músicos -a destacar tambien al bajista Blasko, que pone el carisma que le falta a Gus G- , el sonido fue excelente, y tocaron durante 1 hora y 40 minutos, dando ejemplo a bandas más jóvenes que apenas tocan poco más de una hora. Ya no se hacen tipos como él.










junio 22, 2011 a 1:13 am
Gran crónica !!!!
Ganazas de verlo en el Azkena !!
Saludos,
agosto 3, 2011 a 9:11 am
Pues la crónica muy buena. El Set List de lujo sin duda alguna. Graciasa Dios que no ha incluido ninguna canción de sus últimos discos.
Yo quería ir a verle al Azkena, pero a parte de la pasta por un día de festival y que no podía llegar al recinto hasta las 20:00 (h) mínimo por motivos de trabajo y ver a Ozzy a metros de distancia y seguirlo por las pantallas (para eso no apgo 55 € más gastos de gasolinas, cervezas…) me desanimó a verle. otro de mis heroes de la infancia (musicalmente hablando claro está). Mi experiencia con los festivales no ha sido buena, quizá debería ir a Download o Hellfest o Wacken para dusfrutar de un buen festival.
Pues me quedo con las ganas nuevamente de ver a Ozzy en vivo.
Keep on rocking!!!!!
agosto 3, 2011 a 11:46 am
Parece ser que al Azkena llego con problemas de voz y el concierto fue mas corto y estuvo a menos nivel del que vi yo, que fue unos dias antes.
Un saludo!